De siempre he creído que permanecer en primera división siempre, ganar títulos, codearse con los grandes de Europa con gente única y exclusivamente de gente nacida o formada en Euskal Herria era una fortaleza. Un orgullo que arrasaba con los millones que los demás se podían gastar. Un amor propio invencible frente al mercadeo internacional en el que se está convirtiendo el fútbol (el de élite y el de no élite, pero eso es otro tema). Un dique en el mar de la invasión del deseo por querer ganar a toda costa desde antes de empezar a disputar nada, ese mar lleno de tiburones (representantes e intermediarios sin escrúpulos), transatlánticos (clubes que son potencias mundiales), gente a la deriva perdida por países situados a miles de kilómetros de sus lugares de origen (jóvenes engañados y estafados con el "sueño americano" que se quedan en la calle)... y un sin fin de especies y artefactos capaces de cualquier cosa con tal de ganar, solo ganar.
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el Athletic iluminaba Europa, el foco del fútbol mundial estaba en Bilbao porque unos locos vascos ponían en jaque a todo aquel que se cruzara en su camino, un equipo que dejó vídeos que serán estudiados por miles de entrenadores para enseñar a sus equipos a jugar así. El recuerdo de una ambición desmesurada, una ilusión que en nada tiene que envidiar a la de los niños el día de Reyes.
Porque ser vasco de nacimiento social o futbolístico te daba el derecho a poder defender un escudo y unos colores, a representar a un grupo reducido de gente infatigable al desaliento. Ahora esa cuna es solo una posibilidad más de dar el salto más fácil que en otros lugares donde no se cuenta con la cantera, o lo que es peor, un privilegio, una suerte sin merecimiento alguno porque solo por haber sido vasco y tener ciertas cualidades te permiten ocupar un puesto para los próximos 10 años. Se convierte en un funcionario del fútbol gracias al "no hay nadie vasco mejor que yo" (bien porque el resto son peores jugadores o bien porque son tan buenos que pueden jugar en equipos que año tras año disputen títulos o les paguen más).
Y suena a triste, porque parece que ningún entrenador es capaz de permanecer dos años porque lo jugadores no pueden apenas moverse y pierden algo que te da la llegada de un entrenador nuevo, la ilusión. Una ilusión que debería permanecer inalterable solo por el mero hecho de poder dedicarse a lo que siempre has soñado y en el sitio que siempre has soñado (o no pero te sirve para dar un salto a otro grande donde paguen más). ¿Hay mayor ilusión que dedicarse a jugar a fútbol? ¿Hay mayor ilusión que jugar a fútbol en el Athletic?
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martes, 6 de enero de 2015
ATHLETIC, SER DE CANTERA...
lunes, 8 de diciembre de 2014
ATHLETIC, EL JUEGO LO ES TODO
Me reconozco bielsista, me costó encontrarle el punto al equipo de Valverde al inicio de la temporada pasada cuando se ganaba sin juego, posteriormente el equipo lo encontró y disfruté de ver los partidos del Athletic y no solo por ser amante rojiblanco si no también porque la propuesta me gustaba, dominio con balón, ritmo alto... señas de identidad.
32 partidos lleva jugados el Athletic en la temporada 2014-15 y todavía no se sabe qué once titular sería el que dijéramos todos que es el de garantías, el de las grandes citas o el de las citas comprometidas, ni once titular ni 12-13 jugadores que lo jueguen casi todo. No se sabe dónde juega De Marcos, de qué juega Beñat, si Muniain juega porque sí o porque no hay más, si el central titular es Etxeita o es San José o es Gurpegi, ni por qué de la noche a la mañana Aketxe o Unai López pasan de titulares a no convocados, o la última aparición de Iñaki Williams en el primer equipo con solo dos entrenamientos con sus compañeros.
Somos de los equipos que menos goles mete, y no es por falta de acierto, es que también somos el equipo que menos llega al área rival. No sé a qué queremos jugar, si preferimos dominar los espacios o dominar el balón, llegar por las bandas o a través de combinaciones interiores, si con asociaciones cortas desde atrás para progresar o bien conectar con la gente de arriba lo más rápido posible...
San José abre la lata un día, da los tres puntos otro y al siguiente desaparece de la alineación. De Marcos juega de lateral, luego de media punta, crea ocasiones y le vuelve a poner de lateral. Beñat ve pasar todos los balones por encima de su cabeza y cuando tiene que ser determinante con el balón parado no levanta el balón del suelo. Viguera con una mini racha goleadora, el día que falta Aduriz le aleja del área para dar entrada al goleador del filial, y cuando más necesita los goles el equipo porque pierde 0-1 con el colista le sustituye por un defenestrado Kike Sola. Aurtentxe aparece dos partidos, ofrece más en ataque que Balenziaga (que tampoco es muy difícil) y desaparecerá de nuevo hasta nueva necesidad. Kepa algún día deberá defender la portería y lo hará sin saber lo que es siquiera convivir con el grupo. La broma de Muniain por fuera empieza a ser pesada en un equipo con una falta de creatividad alarmante por dentro.
El problema no es depender de Aduriz en la faceta realizador, hasta cierto punto es normal depender de uno de los mejores delanteros de la Liga. El problema es que no tenemos ocasiones. No hay un mísero "uy" que llevarnos a la boca, esa ocasión "si las hubiéramos metido...". No hay nada. Un equipo plano, sin imaginación, errático. Ya no hay problemas de angustia clasificatoria, ya no hay un golpe de realidad por competir en la máxima categoría continental. No hay juego, como siempre, y ahora qué.
Con resultados parece que el juego importa poco porque ya se gana. Sin resultados parece que no es importante porque "lo que hay que hacer es ganar como sea". El JUEGO LO ES TODO. Sin resultados porque sabes que con juego tarde o temprano van a llegar. Y con resultados porque te mantienen en la ola buena.
32 partidos lleva jugados el Athletic en la temporada 2014-15 y todavía no se sabe qué once titular sería el que dijéramos todos que es el de garantías, el de las grandes citas o el de las citas comprometidas, ni once titular ni 12-13 jugadores que lo jueguen casi todo. No se sabe dónde juega De Marcos, de qué juega Beñat, si Muniain juega porque sí o porque no hay más, si el central titular es Etxeita o es San José o es Gurpegi, ni por qué de la noche a la mañana Aketxe o Unai López pasan de titulares a no convocados, o la última aparición de Iñaki Williams en el primer equipo con solo dos entrenamientos con sus compañeros.
Somos de los equipos que menos goles mete, y no es por falta de acierto, es que también somos el equipo que menos llega al área rival. No sé a qué queremos jugar, si preferimos dominar los espacios o dominar el balón, llegar por las bandas o a través de combinaciones interiores, si con asociaciones cortas desde atrás para progresar o bien conectar con la gente de arriba lo más rápido posible...
San José abre la lata un día, da los tres puntos otro y al siguiente desaparece de la alineación. De Marcos juega de lateral, luego de media punta, crea ocasiones y le vuelve a poner de lateral. Beñat ve pasar todos los balones por encima de su cabeza y cuando tiene que ser determinante con el balón parado no levanta el balón del suelo. Viguera con una mini racha goleadora, el día que falta Aduriz le aleja del área para dar entrada al goleador del filial, y cuando más necesita los goles el equipo porque pierde 0-1 con el colista le sustituye por un defenestrado Kike Sola. Aurtentxe aparece dos partidos, ofrece más en ataque que Balenziaga (que tampoco es muy difícil) y desaparecerá de nuevo hasta nueva necesidad. Kepa algún día deberá defender la portería y lo hará sin saber lo que es siquiera convivir con el grupo. La broma de Muniain por fuera empieza a ser pesada en un equipo con una falta de creatividad alarmante por dentro.
El problema no es depender de Aduriz en la faceta realizador, hasta cierto punto es normal depender de uno de los mejores delanteros de la Liga. El problema es que no tenemos ocasiones. No hay un mísero "uy" que llevarnos a la boca, esa ocasión "si las hubiéramos metido...". No hay nada. Un equipo plano, sin imaginación, errático. Ya no hay problemas de angustia clasificatoria, ya no hay un golpe de realidad por competir en la máxima categoría continental. No hay juego, como siempre, y ahora qué.
Con resultados parece que el juego importa poco porque ya se gana. Sin resultados parece que no es importante porque "lo que hay que hacer es ganar como sea". El JUEGO LO ES TODO. Sin resultados porque sabes que con juego tarde o temprano van a llegar. Y con resultados porque te mantienen en la ola buena.
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jueves, 6 de noviembre de 2014
ATHLETIC, DESNORTADO NECESITA GPS
0-2 contra el Porto y eliminados faltando dos jornadas por disputar de la fase de grupos. Cambios en el once inicial para dar descanso, refrescar a la gente o bien por motivos obligados como el de Guillermo por Aduriz por lesión. La Champions League es mucho torneo para un equipo que depende en exceso de un delantero que pasa la treintena. Si alguna virtud tenía el equipo de Bielsa es que no dependía únicamente de un jugador, puesto que cada componente era capaz de anotar o al menos de estar en disposición de hacerlo, es decir, las ocasiones de gol y las llegadas al área eran la tónica habitual de los partidos.
Sin embargo, esta temporada la falta de ocasiones merma mucho al equipo, le resta confianza y por ende se la da al contrario que sabe que no va a sufrir el acoso al que nos tenía acostumbrados la pasada temporada este mismo conjunto (la ausencia de Herrera se nota, y mucho, pero todos confiamos, o confiábamos en la capacidad del resto para seguir ofreciendo un fútbol alegre y demoledor). Y es que estando Aduriz se puede jugar a que éste pelee todos los balones largos, los prolongue o los baje para jugarlos de cara o darse la vuelta; pero con Guillermo en punta es complicado llevar a cabo esa misma manera de llegar al área rival, puesto que siendo un jugador muy válido no es el juego de espaldas ni el juego aéreo ninguna de sus virtudes.
Nos encontramos, por tanto, en un momento en el que no sabemos a qué jugamos. Por todos es sabido que Beñat no está, ni se le espera tristemente, siendo cierto también que tampoco es un jugador que sepa jugar de espaldas y que por eso su posición tan adelantada pegada al delantero centro saca a relucir aun más si cabe su bajo estado de forma, pues es un jugador que desafortunadamente para él y para el equipo solo sabe jugar con el juego de cara y no tiene la movilidad que se necesita para acompañar en la elaboración a los extremos ni para romper al espacio siendo una alternativa en formato sorpresa. Rico está irreconocible, Susaeta desacertado, Ibai iniperante, Muniain aislado, Iraola superado, De Marcos alocado porque cada vez juega en un sitio distinto, Laporte fallón, e Iraizoz... ay... Iraizoz...
Y en esas estamos, dos victorias consecutivas en liga sin juego y sin goles y teniendo que visitar Mestalla este domingo, y con el único objetivo de entrar en Europa League para ver si cuando se nos encienda la bombilla podemos seguir peleando por algo bonito este año. Un baño auténtico de realidad por quizá pensar que no somos tanto como creíamos, o quizá es que no nos creemos que podemos ser alguien en esto del fútbol más allá del equipo con una filosofía única el mundo.
Sin embargo, esta temporada la falta de ocasiones merma mucho al equipo, le resta confianza y por ende se la da al contrario que sabe que no va a sufrir el acoso al que nos tenía acostumbrados la pasada temporada este mismo conjunto (la ausencia de Herrera se nota, y mucho, pero todos confiamos, o confiábamos en la capacidad del resto para seguir ofreciendo un fútbol alegre y demoledor). Y es que estando Aduriz se puede jugar a que éste pelee todos los balones largos, los prolongue o los baje para jugarlos de cara o darse la vuelta; pero con Guillermo en punta es complicado llevar a cabo esa misma manera de llegar al área rival, puesto que siendo un jugador muy válido no es el juego de espaldas ni el juego aéreo ninguna de sus virtudes.
Nos encontramos, por tanto, en un momento en el que no sabemos a qué jugamos. Por todos es sabido que Beñat no está, ni se le espera tristemente, siendo cierto también que tampoco es un jugador que sepa jugar de espaldas y que por eso su posición tan adelantada pegada al delantero centro saca a relucir aun más si cabe su bajo estado de forma, pues es un jugador que desafortunadamente para él y para el equipo solo sabe jugar con el juego de cara y no tiene la movilidad que se necesita para acompañar en la elaboración a los extremos ni para romper al espacio siendo una alternativa en formato sorpresa. Rico está irreconocible, Susaeta desacertado, Ibai iniperante, Muniain aislado, Iraola superado, De Marcos alocado porque cada vez juega en un sitio distinto, Laporte fallón, e Iraizoz... ay... Iraizoz...
Y en esas estamos, dos victorias consecutivas en liga sin juego y sin goles y teniendo que visitar Mestalla este domingo, y con el único objetivo de entrar en Europa League para ver si cuando se nos encienda la bombilla podemos seguir peleando por algo bonito este año. Un baño auténtico de realidad por quizá pensar que no somos tanto como creíamos, o quizá es que no nos creemos que podemos ser alguien en esto del fútbol más allá del equipo con una filosofía única el mundo.
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miércoles, 22 de octubre de 2014
ATHLETIC, ¿SIGNOS DE RECUPERACIÓN?
A veces uno necesita el paso de las horas para saber qué ha pasado en aquello que ha presenciado como un reposo que necesitan las neuronas para ordenar las imágenes, las emociones, las sensaciones..., me pasa constantemente, cuando discuto, cuando juego, cuando veo un partido o un entrenamiento, después de una película... Ayer el Athletic me dejó buenas sensaciones, quizás no aun las del equipo grande de la temporada pasada, pero sí se atisba cada vez más cerca ese nivel de competencia grupal y armoniosa de todos los integrantes tanto en el aspecto individual como en el colectivo.
Y es que el Athletic pudo hasta ganar en Oporto de no mediar los tan típicos y dañinos errores individuales últimamente. El equipo estuvo sólido, menos fallón que otros días, llegando arriba con cierta asiduidad pero aún sin la soltura del año pasado, no le crean ocasiones tan claras ni hay esa sensación de peligro permanente, si bien que los rivales aprovechan al máximo cada error atrás para hacer sangre.
Jugadores como Susaeta y Aduriz recuperan el tono poco a poco, Muniain sigue ahí tirando del carro, De Marcos surge cada fin de semana como el catalizador del juego de ataque ya sea en la mediapunta o desde el lateral. La cara oscura es el bajo nivel de los Iturraspe, Rico, Laporte, Iraola... a lo que se suman los errores tan puntuales como perjudiciales de Iraizoz, que siendo errores como los de los demás no dejan de ser definitivos por la demarcación que ocupa.
Lo sonrojante de la noche de ayer es el estropicio del Shaktar al BATE, un 0-7, que unido al 6-0 del Oporto y a la derrota por 2-1 del Athletic allí habla muy a las claras del pésimo momento que vive o vivió el conjunto rojiblanco. El aspecto positivo es que ganando al BATE en casa y sumando frente a los otros dos el equipo seguiría vivo en competiciones europeas cayendo a la Europe League. Si ya queremos luchar por los octavos en Champions hay que dar un golpe en la mesa, dar todos los jugadores el paso al frente que requiere el equipo, porque si algo no falla nunca es la afición que ayer acompañó al equipo de forma masiva a Portugal.
Guillermo celebra el 1-1 (imagen de elcorreo.com)
Y es que el Athletic pudo hasta ganar en Oporto de no mediar los tan típicos y dañinos errores individuales últimamente. El equipo estuvo sólido, menos fallón que otros días, llegando arriba con cierta asiduidad pero aún sin la soltura del año pasado, no le crean ocasiones tan claras ni hay esa sensación de peligro permanente, si bien que los rivales aprovechan al máximo cada error atrás para hacer sangre.
Jugadores como Susaeta y Aduriz recuperan el tono poco a poco, Muniain sigue ahí tirando del carro, De Marcos surge cada fin de semana como el catalizador del juego de ataque ya sea en la mediapunta o desde el lateral. La cara oscura es el bajo nivel de los Iturraspe, Rico, Laporte, Iraola... a lo que se suman los errores tan puntuales como perjudiciales de Iraizoz, que siendo errores como los de los demás no dejan de ser definitivos por la demarcación que ocupa.
Lo sonrojante de la noche de ayer es el estropicio del Shaktar al BATE, un 0-7, que unido al 6-0 del Oporto y a la derrota por 2-1 del Athletic allí habla muy a las claras del pésimo momento que vive o vivió el conjunto rojiblanco. El aspecto positivo es que ganando al BATE en casa y sumando frente a los otros dos el equipo seguiría vivo en competiciones europeas cayendo a la Europe League. Si ya queremos luchar por los octavos en Champions hay que dar un golpe en la mesa, dar todos los jugadores el paso al frente que requiere el equipo, porque si algo no falla nunca es la afición que ayer acompañó al equipo de forma masiva a Portugal.
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jueves, 18 de septiembre de 2014
ATHLETIC, LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN
Empate a cero en el primer duelo del Athletic de Valverde en la Champions en San Mamés (sí, el primero, cuando ya juegan los campeones de las ligas, los subcampeones y los favoritos al títutlo, y no solo aquellos apenas hicieron mérito para optar al derecho a participar) frente a un Shakhtar más peligroso de lo que la gente, entre los que me incluyo, creía por desconocimiento del rival primero y por bilbainismo segundo, o al revés, el orden en este caso poco importa.
Si hay algo que me dejó bastante chafado fue pensar que el partido de ayer fue un encuentro de tú a tú, de igual a igual... y me preocupa ser un igual del Shakhtar, un equipo al que cualquier equipo mínimamente favorito a estar en la siguiente ronda de octavos de final le puede meter 4 casi sin despeinarse en un alto porcentaje de partidos (sin olvidar que lo que tiene el fútbol es una impredecibilidad manifiesta que tanto nos enamora y que muchas veces salta por lo aires).
No sería justo si midiera el nivel real del Athletic solo por el partido de ayer, pues el equipo ha dado más de una muestra de su solvencia y bien hacer contra rivales de entidad, sin embargo no deja de ser un golpe en la línea de flotación de un club que vive y mucho de la ilusión, muchas veces exagerada, en la que me incluyo, generalmente sostenida por una afición que desde que llegó Bielsa cree que se puede lograr cualquier objetivo, y a fe que Valverde es el técnico idóneo para que esas expectativas puedan verse cumplidas siendo el Villarreal o Málaga de turno que se planta en semifinales o bien alzando por fin el título de la Copa del Rey o por qué el de cualquier torneo europeo.
Por el momento, la ficción que muchos teníamos en mente, insisto que por valentía y desconocimiento, ha sido superada por una realidad que nos pone durante unos días los pies en el suelo, pero que jamás nos quitará la ilusión del "y si...".
Si hay algo que me dejó bastante chafado fue pensar que el partido de ayer fue un encuentro de tú a tú, de igual a igual... y me preocupa ser un igual del Shakhtar, un equipo al que cualquier equipo mínimamente favorito a estar en la siguiente ronda de octavos de final le puede meter 4 casi sin despeinarse en un alto porcentaje de partidos (sin olvidar que lo que tiene el fútbol es una impredecibilidad manifiesta que tanto nos enamora y que muchas veces salta por lo aires).
No sería justo si midiera el nivel real del Athletic solo por el partido de ayer, pues el equipo ha dado más de una muestra de su solvencia y bien hacer contra rivales de entidad, sin embargo no deja de ser un golpe en la línea de flotación de un club que vive y mucho de la ilusión, muchas veces exagerada, en la que me incluyo, generalmente sostenida por una afición que desde que llegó Bielsa cree que se puede lograr cualquier objetivo, y a fe que Valverde es el técnico idóneo para que esas expectativas puedan verse cumplidas siendo el Villarreal o Málaga de turno que se planta en semifinales o bien alzando por fin el título de la Copa del Rey o por qué el de cualquier torneo europeo.
Por el momento, la ficción que muchos teníamos en mente, insisto que por valentía y desconocimiento, ha sido superada por una realidad que nos pone durante unos días los pies en el suelo, pero que jamás nos quitará la ilusión del "y si...".
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