La final de a Copa del Mundo dio a Alemania su cuarta estrella en el pecho gracias a un gol de Götze a 5' de llegar a los penaltis, la selección que más méritos hizo durante todo el campeonato, arrolló a Portugal en su primer partido, sufrió con Ghana y Argelia y vapuleó sin contemplaciones a la anfitriona en semifinales. Sin embargo, la final son palabras mayores, y la solidez de Argentina unida a su competitividad y sacrificio como grupo bien merecieron tener el partido abierto hasta casi el final.
La tuvo Higuaín en un error tremendo de la zaga alemana, la tuvo Palacios y la tuvo Messi, un disparo que incomprensiblemente se le fue fuera de lo mal que conectó con la pelota. Por su parte, Howedes hizo un remate de cabeza que dio en el palo a la salida de un córner y Kroos dispuso de dos oportunidades desde fuera del área con todo a favor para abrir el marcador, pero una le fue mansa a las manos de Romero y la otra no acertó a encontrar la portería.
Cuando todo parecía indicar que iríamos a la suerte de la tanda de los penaltis, una carrera de Schurrle por la banda, a las que había renunciado Sabella desde la segunda parte cambiando el 1442 al 14312, encontró a Götze dentro del área, la clase del 19 hizo el resto: control con el pecho y volea para que posteriormente Lahm levantara al cielo de Maracaná el ansiado trofeo, ese con el que todos hemos soñado de pequeños, y algunos lo seguimos haciendo de mayores.
Quizá es ahí donde desaparece Messi. Ya no es ese niño que disfrutaba de gambetear, de tirar paredes con sus compañeros, de bajar a recibir, de presionar para robar... Nadie sabe por lo que ha pasado Leo en el último año, problemas familiares, el lío de los tejemanejes de su padre y los partidos benéficos, el miedo de las lesiones... Messi no sonríe como antes, no mira a pelota como antes (imperdible relato de Hernán Casciari). Nos quitaron la magia, nos robaron la infancia de Messi. Ni él ni nadie entendieron el galardón a mejor jugador del torneo, él hasta se sintió avergonzado al recibirlo porque sabe que pudo hacer más pero no supo, o realmente no pudo.
lunes, 14 de julio de 2014
jueves, 19 de junio de 2014
DEL BOSQUE: LA BUENA PERSONA TAPÓ AL BUEN ENTRENADOR
¿Quién imaginaba un final así para le generación que ha llenado de títulos las vitrinas de RFEF? ¿Quién imaginaba semejante epílogo al grupo de jugadores que no solo ha cambiado la mentalidad de un país si no que también ha dejado un poso de "buen juego" en el resto del planeta futbolístico?
Ni el más pesimista, ni el más contrario a la lista pudo predecir semejante batacazo. Hay quien no está de acuerdo con la convocatoria, quien piensa que el propio Del Bosque no era el más adecuado, ni las alienaciones, ni el capitán, ni el color del brazalete, ni el lema del autobús y seguramente hay quien crea que siendo campeones no deberíamos haber ido incluso.
Por supuesto que hay cosas que creo que no se han hecho bien como algún convocado, las dos alineaciones etc. Particularmente creo que la presencia de Costa en el once, que no en la convocatoria, ha perjudicado al equipo más que otra cosa, y es que resulta absurdo prescindir del delantero seleccionable con mayor número de goles anotados durante la temporada. Pero el acoplamiento ha brillado por su ausencia. La presencia de Costa en la punta ha provocado dos cosas: que ante la falta de soluciones en el medio se haya optado por buscarle en largo, lo que hace que si llevas el balón arriba muy rápido, éste vuelva con mayor velocidad sobre tu portería, es decir, no habría control del juego, dominio, el rival se sentía seguro con y sin balón, y nosotros incómodos con él porque no había seguridad ni confianza y mucho más incómodos sin él porque no es un equipo hecho para correr hacia atrás.
Algo que tampoco ha ayudado mucho ha sido que los pocos robos de balón que ha habido, no se han aprovechado porque se ha pretendido atacar por la misma zona en la que se ha robado, la acumulación de rivales es obvia en esa zona y la poca confianza con el balón en los pies hacía el resto.
Tampoco soy partidario de la poca presencia de Villa en los 180 minutos que han mandado a casa a la selección, ni la poca participación de Cesc o Xavi en un equipo que necesita tener y abusar de tener el balón.
En cuanto al tema de la convocatoria, me pongo en la piel de Vicente Del Bosque y yo también sería incapaz de no llevar al núcleo que ha llevado al equipo al Mundial y que ha logrado lo que ninguna otra selección ha logrado nunca, ni aquí ni allí. Es mi grupo y si me caigo me caigo con mi grupo, a mi manera, porque somos un grupo de personas, sí, personas, porque los futbolistas y los entrenadores también son personas. Es por esto creo que es posible que el cariño y la confianza en su grupo le ha impedido ver las carencias del mismo así como los estados de forma colectivos e individuales tanto a nivel físico como a nivel mental, principal motivo a mi entender del batacazo rojo.
Desde aquí sigo admirando más si cabe a esta fantástica generación y al entrenador que ha preferido ser justo con los suyos. Nos han hecho soñar y han dejado un legado que pocos equipos han logrado, siempre será recordada por el qué, pero más por el cómo, ahí radica su éxito.
Ni el más pesimista, ni el más contrario a la lista pudo predecir semejante batacazo. Hay quien no está de acuerdo con la convocatoria, quien piensa que el propio Del Bosque no era el más adecuado, ni las alienaciones, ni el capitán, ni el color del brazalete, ni el lema del autobús y seguramente hay quien crea que siendo campeones no deberíamos haber ido incluso.
Por supuesto que hay cosas que creo que no se han hecho bien como algún convocado, las dos alineaciones etc. Particularmente creo que la presencia de Costa en el once, que no en la convocatoria, ha perjudicado al equipo más que otra cosa, y es que resulta absurdo prescindir del delantero seleccionable con mayor número de goles anotados durante la temporada. Pero el acoplamiento ha brillado por su ausencia. La presencia de Costa en la punta ha provocado dos cosas: que ante la falta de soluciones en el medio se haya optado por buscarle en largo, lo que hace que si llevas el balón arriba muy rápido, éste vuelva con mayor velocidad sobre tu portería, es decir, no habría control del juego, dominio, el rival se sentía seguro con y sin balón, y nosotros incómodos con él porque no había seguridad ni confianza y mucho más incómodos sin él porque no es un equipo hecho para correr hacia atrás.
Algo que tampoco ha ayudado mucho ha sido que los pocos robos de balón que ha habido, no se han aprovechado porque se ha pretendido atacar por la misma zona en la que se ha robado, la acumulación de rivales es obvia en esa zona y la poca confianza con el balón en los pies hacía el resto.
Tampoco soy partidario de la poca presencia de Villa en los 180 minutos que han mandado a casa a la selección, ni la poca participación de Cesc o Xavi en un equipo que necesita tener y abusar de tener el balón.
En cuanto al tema de la convocatoria, me pongo en la piel de Vicente Del Bosque y yo también sería incapaz de no llevar al núcleo que ha llevado al equipo al Mundial y que ha logrado lo que ninguna otra selección ha logrado nunca, ni aquí ni allí. Es mi grupo y si me caigo me caigo con mi grupo, a mi manera, porque somos un grupo de personas, sí, personas, porque los futbolistas y los entrenadores también son personas. Es por esto creo que es posible que el cariño y la confianza en su grupo le ha impedido ver las carencias del mismo así como los estados de forma colectivos e individuales tanto a nivel físico como a nivel mental, principal motivo a mi entender del batacazo rojo.
Desde aquí sigo admirando más si cabe a esta fantástica generación y al entrenador que ha preferido ser justo con los suyos. Nos han hecho soñar y han dejado un legado que pocos equipos han logrado, siempre será recordada por el qué, pero más por el cómo, ahí radica su éxito.
lunes, 28 de abril de 2014
LA VICTORIA DE LA AMBICIÓN
El Athletic no solo ganó al Sevilla un partido, le dio un sopapo en todo el morro a Unai Emery. Es cierto que la segunda vuelta que está llevando a cabo el equipo hispalense es escandalosa, pero cuando tuvo que jugarse a una carta rematar la faena para depender de sí mismo para tener derecho a disputar la previa de la Champions se acojonó, esperó el error del rival y el rival le pasó por encima, el rival no es un equipo de medio pelo, es el Athletic, dale el balón y él te dará un repaso, como así fue.
Los de Valverde, agarrados a la cuarta plaza desde la jornada 15, que se dice pronto, son uno de los equipos más fiables de la competición. Un conjunto que domina y que no especula, y gracias a ambas está donde está. No es menos cierto que el Sevilla viene de jugar el jueves y el próximo jueves debe sentenciar el pase a la final de la Europa League, pero el premio de la Champions no puede ser tirado por la borda especulando ante un equipo que te hace un roto como le dejes pensar y maniobrar.
El Athletic, como nos tiene acostumbrados desde hace 3 temporadas va con todo contra todos, casi a pecho descubierto, noble en sus recursos y en sus intenciones, sale a ganar queriendo el protagonismo, sin ceder terreno ni balón. La cabalgada de Iturraspe en el minuto 80 desdoblando por banda a Muniain (¡¡¡el mediocentro más defensivo adelantando al extremo!!!) transmite fielmente lo que es este equipo: pundonor, esfuerzo, sacrificio, alma, corazón y ambición.
Mirar de frente a cualquier rival, sea quien sea, saldrá bien o mal, pero que dependa de mí si pierdo y si gano, el azar es muy caprichoso como para dejar en sus manos mi destino. Esto es el Athletic. Y ahí tiene su premio, tres jornadas para materializar todo por lo que han trabajado y luchado desde agosto. Es para estar orgulloso, tanto ellos por su premio como los aficionados por verlo y por sentirnos partícipes de este éxito, que no es la meta, no se confundan. El éxito ha sido el camino, el esfuerzo y la entrega, la fe y la confianza, la ambición y el protagonismo. Soberbio.
Sí, podéis soñar, cerrad los ojos y dejaros llevar...
Los de Valverde, agarrados a la cuarta plaza desde la jornada 15, que se dice pronto, son uno de los equipos más fiables de la competición. Un conjunto que domina y que no especula, y gracias a ambas está donde está. No es menos cierto que el Sevilla viene de jugar el jueves y el próximo jueves debe sentenciar el pase a la final de la Europa League, pero el premio de la Champions no puede ser tirado por la borda especulando ante un equipo que te hace un roto como le dejes pensar y maniobrar.
El Athletic, como nos tiene acostumbrados desde hace 3 temporadas va con todo contra todos, casi a pecho descubierto, noble en sus recursos y en sus intenciones, sale a ganar queriendo el protagonismo, sin ceder terreno ni balón. La cabalgada de Iturraspe en el minuto 80 desdoblando por banda a Muniain (¡¡¡el mediocentro más defensivo adelantando al extremo!!!) transmite fielmente lo que es este equipo: pundonor, esfuerzo, sacrificio, alma, corazón y ambición.
Mirar de frente a cualquier rival, sea quien sea, saldrá bien o mal, pero que dependa de mí si pierdo y si gano, el azar es muy caprichoso como para dejar en sus manos mi destino. Esto es el Athletic. Y ahí tiene su premio, tres jornadas para materializar todo por lo que han trabajado y luchado desde agosto. Es para estar orgulloso, tanto ellos por su premio como los aficionados por verlo y por sentirnos partícipes de este éxito, que no es la meta, no se confundan. El éxito ha sido el camino, el esfuerzo y la entrega, la fe y la confianza, la ambición y el protagonismo. Soberbio.
Sí, podéis soñar, cerrad los ojos y dejaros llevar...
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