El Athletic Club sigue sin ganar en liga y ya van 4 partidos, con sólo 3 goles a favor y 7 goles en contra. Pero las sensaciones que me transmiten cada vez son mejores: las líneas más juntas, mejor dominio del espacio y, por ende, del balón, las ocasiones han bajado en cuantía pero han subido el calidad, llegamos menos pero con más claridad, y eso es de equipo bueno. ¿Qué no entra la pelota? Ya entrará y si todos remamos en la misma dirección (se haya votado a Macua o a Urrutia) los goles vendrán y la confianza subirá.
De la única manera en la que las cosas seguirán yendo mal en el aspecto resultadista es si cada uno pone pegas a todo, porque se han llegado a meter con Bielsa hasta por llevar chándal, nadie habla de fútbol, todo el mundo hace alineaciones, pero nadie dice cómo se corrige lo que está mal, básicamente porque nadie sabe decir qué está mal. En Málaga se juntaron las líneas al atacar y cuando se perdía el balón se recuperaba pronto, en varias ocasiones se robó el balón en la frontal del área propia y se llevó jugado hasta la frontal del área rival sin que éste oliera el balón a uno y dos toques. Es decir, se sabe hacer, se puede hacer y se debe hacer, porque hay muchas maneras de ganar, pero si juegas bien habrá más posibilidades.
Como seguro que no se gana es jugando mal, y si antes la misma gente que criticaba el fútbol excesivamente directo y la contención como normas, ahora lo hace con el estilo atrevido y yendo a ganar en todos los partidos. De hecho, poca gente se quejó del “mal estilo de Valverde” cuando se remontaron sendos 0-3 contra Osasuna y Betis y todo el mundo se acuerda de esos dos partidos, yo no tengo ningún recuerdo de los años siguientes salvo el 3-0 de copa frente al Sevilla, claro, había que remontar y no valía con amarrar y esperar al fallo del contrario.
Todos nos dimos cuenta del cambio de sistema, con tres centrales, pero nadie, repito, nadie elogió el cambio como tal, un cambio que Marcelo Bielsa ya había anticipado por haberlo visto como un error frente al Betis. Esto demuestra que es un entrenador con las ideas claras y flexible para variar si hay algo mal.
Y por último, seguro que todo el mundo vio que Gurpegui jugaba de central, pero nadie contó las veces que se anticipó al delantero contrario haciendo primero que el rival pierda el balón, evidentemente, y posibilitando un ataque más rápido. Creo que algo habló Bielsa sobre esta capacidad para robar de Gurpegui, pero claro, cómo vamos a hacer caso a alguien con chándal.